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Autoestima: quererme más, la asignatura pendiente.

Actualizado: 25 dic 2021

Mejorar nuestra autoestima puede ser la eterna asignatura pendiente. Conoce 10 claves para tener una buena autoestima.


El concepto que tenemos acerca de nosotros mismos, de nuestro valor, es lo que llamamos autoestima. Basamos este concepto en pensamientos, emociones, sensaciones o distintas experiencias que relacionamos con uno mismo.

"La psicoterapia de la autoestima, no es sino el modo de que la persona se rehaga a sí misma, una vez que en el largo camino de hacerse a ella misma, no ha logrado sino deshacerse", Branden, 1969.

La autoestima se relaciona con 6 pilares según Branden. Entre ellos encontramos la conciencia o la forma de vivir plenamente consciente, la responsabilidad o el ser responsable de uno mismo y sus actos, la autoafirmación, los propósitos, la necesidad de vivir con un propósito en la vida, la aceptación de uno mismo y la integridad.


Tips para mejorar tu autoestima:


Es probable que en algunas ocasiones, frente a situaciones del día a día o acciones de los demás, sientas un malestar y encuentres que sientes que no te aceptas, no te quieres o que tus cualidades son inexistentes o cuesta un mundo que puedas apreciarlas.


La baja autoestima puede interferir en tu camino y no serte ayuda a la hora de conseguir tus objetivos o cuidar aquellas cosas que te importan. Es posible que haga que dejes de probar cosas nuevas y con ello te prives de reforzadores que mejoren tu estado de ánimo, que no te enfrentes a retos por falta de seguridad en ti mism@ y miedo a no conseguirlo. Por todo esto es muy importante trabajar en la autoestima ya que ello puede influir en la mejora de muchas otras áreas de nuestra vida. Para ello, ¡te traemos 10 tips que pueden ayudarte!


1. Hazlo, con miedo.

Prueba a sustituir "Lo haría, pero tengo miedo" por "Lo haré y tengo miedo".

¿Cuántas veces no has hecho algo porque después de un "lo haría" venía un "pero"? Tener miedo es normal, y en situaciones desconocidas dónde podremos fracasar, aun más. Pero, sino lo intentas no podrás darte la oportunidad de demostrarte a ti mismo que puedes conseguirlo y lo único que estarás haciendo es evitar la situación y, la evitación, es el peor enemigo de la autoestima.



2. Recapitula tus éxitos.


Es hora de realizar una lista con los logros que has ido consiguiendo a lo largo de tu vida. ¿Serías capaz de recapitular al menos 5? Sirve cualquier cosa: conseguir estar con alguien a quien quieres mucho, aprender un idioma, sacar una buena nota, conseguir un trabajo, terminar unos estudios...

"No juzgues cada día por la cosecha que recoges, sino por las semillas que plantas", Robert Louis Stevenson.

Lo importante es ser consciente de las cosas que hemos conseguido y poder tratarnos así con mayor amabilidad. ¡Está estudiado que esto aumenta nuestra autoestima!



3. ¿Qué cosas se te dan bien?


A raíz de tus logros, plantéate qué cosas se te dan bien. De nuevo puede ser cualquier cosa: estudiar, cuidar de mis amistades, el deporte, la pintura, cocinar...

Ya no solo sabrás cuales son tus logros sino que podrás darte cuenta de que los logros los has ido consiguiendo a través de aquellas cosas que se te dan bien.


"El éxito nunca es definitivo y los errores nunca son fatales. Lo que cuenta es el coraje", Winston Churchill.


4. Define tus cualidades y tendrás tus fortalezas.


Ahora que ya tienes tus logros y las cosas que se te dan bien, vamos a pensar en la base de todo: tus cualidades. Todos tenemos una serie de cualidades o fortalezas. Si repasas los logros que has apuntado, ¿qué características personales positivas puedes sacar? Ser una persona amable, curiosa, valiente, responsable... ¡Todo vale!



5. Agradece.


En ocasiones es más fácil ir por la vida como pollo sin cabeza y no paramos a procesar o darnos cuenta de las cosas buenas que nos pasan, y mucho menos, agradecemos por ellas.

"La gratitud es la llave que abre la puerta al poder de la sabiduría, de la creatividad y del universo", Deepak Chopra.

Te proponemos hacer un diario de gratitud: al final del día, apunta en un cuaderno 3 cosas que te gustaría agradecer.



6. Transforma pensamientos negativos en pensamientos racionales.


A lo largo del día podemos tener alrededor de 60.000 pensamientos. Su aparición es automática y además, son mucho más frecuentes los pensamientos negativos, mientras que, para tener pensamientos racionales, muchas veces es necesario sentarse y crearlos nosotros mismos. Cuando aparezca un pensamiento negativo, irracional, prueba a cuestionarlo: ¿es real este pensamiento? ¿cuánto de verdad hay en él? y, transfórmalo en uno más racional.

En vez de "No voy a poder con ello" cambia a "Si me esfuerzo es muy probable que pueda con ello".


7. Cambia la culpa por responsabilidad.


La culpa paraliza, la responsabilidad moviliza. No tenemos que volvernos culpables por aquello que hacemos pero si responsables de ello. Dejar de pensar que tú tienes la culpa de las cosas que ocurren y movilizarte y hacerte responsable te ayudará a mejorar tu autoestima.


Quítale el "Pre-" a "Preocuparte" para que puedas "Ocuparte"


8. Practica la asertividad, pon límites.


Si nos vemos obligados constantemente a decir que si a todo, no nos estaremos respetando a nosotros mismos, ni nos estaremos cuidando. Tenemos derecho a decir NO, a poner nuestros límites y no debemos sentirnos culpables por ello.


9. Determina tus valores.


"Tus valores definen quién eres realmente. Tu identidad real es la suma total de tus valores", Assegid Habtewold.

Si nos fijamos objetivos es probable que sintamos una gran frustración si no los conseguimos. Por ello, es importante fijar nuestros valores en vez de metas tan marcadas. De este modo, si no conseguimos un objetivo pero si hemos mantenido nuestros valores, podremos sentirnos orgullosos igualmente.


10. Identifica el origen de tu baja autoestima.


¿Te has preguntado alguna vez dónde se encuentra la raíz de tu baja autoestima? Es necesario encontrar dónde está el origen de nuestro malestar, de este modo podremos trabajar desde la raíz y no trabajando únicamente el síntoma. Para ello, coge tus miedos y pregúntate "¿por qué?" varias veces hasta llegar al fondo del asunto.


"¿Qué harías si no tuvieses miedo?", Libro Dónde está mi queso.


De igual modo, hay ocasiones en las que necesitamos un empujón o alguien que nos acompañe en el proceso de trabajo.

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