EL ESTRÉS: ¿amigo o enemigo?

Para empezar, vamos a definirlo: el estrés es una respuesta general de nuestro cuerpo caracterizada por un conjunto coordinado de reacciones fisiológicas que se producen como una consecuencia del desequilibrio entre las demandas de la situación (estresores internos o externos) y los recursos con los que cuenta el individuo.


Se trata de un conjunto de reacciones emocionales, cognitivas, fisiológicas y del comportamiento ante ciertos aspectos adversos o nocivos del contenido, la organización o el entorno de trabajo. Es un estado que se caracteriza por altos niveles de excitación y angustia, con la frecuente sensación de no poder hacer frente a la situación.


Cuando estamos ante una situación de estrés, nuestro organismo sufre una serie de cambios para prepararnos y poder reaccionar con una respuesta de lucha o huida ante la amenaza que estamos interpretando. Dentro de esta respuesta fisiológica, que es la reacción que se produce en el organismo ante los estímulos estresores, encontramos los siguientes cambios más característicos:

  • Dilatación de las pupilas.

  • Incremento de la actividad cardíaca.

  • Tensión muscular.

  • Inhibe la actividad digestiva.

  • Relaja la vejiga.

  • Aumento de la coagulación.

  • Reduce la salivación.



Pero ¿por qué tendemos a relacionar el estrés como algo malo?


Los estresores tienen una serie de características que determinan en gran medida que se dispare la respuesta de estrés y es cuando interpretamos el estímulo como algo novedoso, que no podemos predecir, que nos genera incertidumbre, ambigüedad y en el cual no tenemos control para manejar la situación.



Aquí es importante diferenciar los principales tipos de estrés que existen:


1) Estrés agudo: generado por estresores mayores. Son aquellos acontecimientos clave en la vida que ocurren con una frecuencia baja. Por ejemplo: un terremoto que destroza tu casa.


2) Estrés crónico: generado por estresores menores. Hace referencia a las pequeñas cosas que nos perturban a lo largo del día. Son eventos menos dramáticos pero frecuentes y más importantes para la salud. Por ejemplo: atasco en hora punta que te hace llegar tarde al trabajo.


Parece que los estresores que tienen más impacto para la salud son aquellos que ocurren de forma muy crónica y frecuente, pero son estresores cotidianos.


Y es que el estrés como respuesta tiene relación con la salud. Como venimos viendo, se trata de respuesta fisiológica donde si obligamos a nuestro cuerpo a un constante estrés, existe cierto riesgo cardiovascular y problemas de dolor, así como cambios conductuales asociados son el sueño, alimentación, consumo de sustancias y descenso de actividades saludables (deporte, ocio).




Para hacer frente al estrés, debemos poner en marcha los recursos de afrontamiento que tenemos, en las que influyen ciertas variables mediadoras:


  • Las creencias que son ideas de las que la persona dispone con anterioridad a la aparición de la situación estresante y que van a guiar la atención que se presta a unas u otras variables, así como la interpretación que se haga de las mismas.


  • Los compromisos y valores que van a identificar aquellas creencias que tienen un significado especialmente importante para la persona.


  • Los motivos que señalan aquellas variables que han movido a la persona a manejar una determinada situación de una determinada manera.


  • Las dimensiones o los rasgos de personalidad entendidas como tendencias de comportamiento que se mantienen de forma regular en el tiempo y a través de distintas situaciones, y que, por lo tanto, pueden afectar a la reacción de estrés.


  • Las características culturales y los aspectos situacionales entre los que se incluyen múltiples características, como la magnitud e intensidad de la situación, la novedad, la probabilidad de ocurrencia, y las circunstancias en las que se da, por ejemplo, si se dispone de apoyo social o no.



Pero entonces, ¿el estrés es bueno o malo?


Seguro que ya conocéis la respuesta y es que el estrés es bueno siempre que se presente en su justa medida y sepamos gestionarlo 😉


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