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Si tanto nos queremos ¿Por qué no nos aguantamos?

Entenderse a uno mismo es esencial para entender nuestro vínculo en pareja.

Se ha comentado ya en innumerables ocasiones que "Si uno no se quiere a sí mismo, no va esto a cambiar por el hecho de estar en pareja", haciendo alusión a que estar en pareja no deja de ser un estado, no simplemente una meta a alcanzar para nuestro bienestar.


Esta frase hecha resume eficientemente una realidad muy clara relacionada con que primero debemos encontrarnos como individuos, antes de buscar entendernos en la pareja.


Pese a ello, sucede frecuentemente que parejas que llevan tiempo compartiendo sus vidas se encuentran en un estadio vital en el que dudan enormemente de lo que hacen juntos, considerando que se quieren mucho y se tienen un enorme cariño, pero que les resulta complejo soportarse.


Este proceso suele empezar (como tantas otras cosas) en los detalles. A medida que transcurre el tiempo, hay ciertos comentarios o situaciones que producen tensión por la forma de actuar de uno de los miembros de la pareja. Con el tiempo, estas situaciones que muchas veces no pasan de puntualidades pueden acumularse. Llegando a generarse una polarización mediante la cual da la impresión de que todo lo que diga o haga el otro está mal hecho o es mejorable.


Estos síntomas se pueden identificar por la existencia de reacciones de rabia, impotencia o dejadez frente a las reacciones del otro.


¿Qué nos puede estar sucediendo?


Por supuesto, lo que nos sucede depende de multitud de factores, cada caso es y será siempre un mundo, pero aquí vamos a hablar de dos posibilidades.


Por un lado, nos encontramos con la falta de comunicación. Este evento es frecuente que se muestre de manera bidireccional en la relación, aunque perfectamente puede darse en solo uno de los miembros.


Lo que en un principio pasa por "callarse ciertas cosas por el bienestar de la pareja" se puede acabar convirtiendo en una costumbre especialmente perjudicial, en la que los temas desagradables se convierten en tabú, generando así que ciertas situaciones produzcan automáticamente malestar. Esto suele llevar a evitar estas situaciones, pero la evitación siempre vuelve por otro lado, y en numerosas ocasiones se acaba contagiando a muchos otros ámbitos.


Al final se genera una situación en la que se hablan temas irrelevantes porque los temas importantes pueden generar discusiones, y esto lleva al alejamiento progresivo de la pareja y a una peligrosa falta de comunicación. Evitar no es nunca la solución a los problemas.


En ocasiones podemos encontrarnos con una consecuente ruptura de la pareja para después repetir este mismo patrón en el futuro en nuevas relaciones, pudiendo resultar esta situación exasperante por sentir que no se encaja con nadie.


Por otro lado, existe la posibilidad de que estemos inmersos en un trastorno emocional y no estemos siendo objetivos.


En ocasiones uno de los miembros (o puede que ambos) pueden estar pasando por un trastorno psicológico de cuya existencia no son conscientes. Estos cuentan muchas veces con síntomas como la irritabilidad o la apatía, produciendo que la convivencia en pareja se vuelva mucho más compleja.


En estos casos, se suele ver en el ámbito de la pareja un malestar continuo, pero a diferencia de la posibilidad anterior, nos encontramos normalmente con que este malestar está inmerso en el resto de ámbitos de nuestra vida, como el ocio, el trabajo o la familia.


¿Cómo lo solucionamos?


Las claves que daremos para trabajar sobre estos ámbitos son las de recuperar la introspección que a veces parece haber desaparecido a causa de estar evitando la realidad.


Es decir, nos interesa tratar de ser objetivos y buscar las causas de lo que nos está sucediendo y qué es lo que hace que siga sucediendo, los mantenedores. Encontrar los sentimientos que nos generan ciertos temas de conversación y trabajar por racionalizarlos y actuar de una forma más justa y empática.


Esto pasa por comunicar lo que sucede, primero a nosotros mismos (trabajar por poner palabras a lo que está pasando) para proceder luego a mantener conversaciones sobre todo esto entre los dos.


Tratar de entender a nuestra pareja hace la convivencia mucho más llevadera, es un esfuerzo que siempre vale la pena hacer.


Y recuerda, estas situaciones siempre pueden trabajarse junto a un profesional. Esto acelerará el proceso y nos ayudará a alcanzar antes las metas que nos proponemos, en este caso, recuperarnos y volver a ser la pareja que queremos ser.



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